No se si se tomen en cuenta mis acciones, o también las acciones que no realicé. Nunca pude hacer mucho por mi hermano. No le importaba nadie más que él mismo. Todo lo que el no hacía lo encontraba una mierda y todo aquél que no pensara como él era un imbécil para él. Era tál su mal genio que si alguien lo contradecía por un rato se exaltaba y quería masacrarlo. Al principio nunca me hiso nada, quisás por miedo a la reacción de mis padres o porque sabía que lo podía perjudicar más de lo que su fuerza bruta podría hacer en mi. Nunca pude saber cual fue la verdadera razón. Pero con el tiempo eso fue cambiando. Su adicción a la marihuana puede haber sido la culpable de tantos cambios e su forma de ser, o quisás fue mi culpa por no hacer nada para detener su adicción etílica y a la "weed" como el solía decirle. Varias veces me agarró del cuello intentando ahorcarme, pero solo una mirada desafiante y demostrarle que el que salia perdiendo con esto era solamente él bastaba para que parara y se largara. Pero la penúltima vez se lanzó con todo encima mío. No me rebajé a pelear con él pero tuve que parar sus golpes directamente ya que si me corría con el impulso podía golpear por accidente a mi amiga que estaba detrás mío. Su ira lo enceguecía. Por suerte apareció su amigo y lo agarró para que pudiera sacar a mi amiga del lugar para que no siguiera viendo el show que se pegaba mi hermano.
Lo impresionante de todo esto eran las estúpideces que provocaban su ira, ¡nadie se puede poner así por perder un estúpido juego! eso es solo un ejemplo de las razones que provocaban su alteración.
La última vez en plena junta con mis amigos le dio la estupidez conmigo y con todos los que nos encontrabamos ahi. Ya no hallaba como detenerlo. Hasta que de un momento para otro acabo todo. ¡¡¡¡¡¡Porqué tenía que haber un maldito cuchillo de cocina encima de la mesa!!!!!!! La junta acabó con un cuerpo sin vida en el piso derramando sangre y con el otro de rodillas llorando impactado del error que había cometido.
Ambos tuvimos nuestras despedidas respectivas. A uno de los dos le tocó su despedida con lágrimas en su ataúd y al otro su despedida en un carro policial, siendo desterrado de su vecindario por toda la gente que impactada por lo que sucedió le gritaba puteadas al criminal.
Ahora ambos tendremos nuestro juicio, donde dictarán nuestra sentencia para pagar nuestras acciones que cometimos durante nuestra libertad. Pero a diferencia de mi hermano, en mi juicio yo no poseo abogado.
miércoles, febrero 28, 2007
miércoles, enero 03, 2007
El purgatorio
Existió una vez una ciudad a la cual llamaban "el purgatorio", en la que las personas se diferenciaban entre angeles, hombres y demonios. Esta diferencia radicaba en que al cumplir 18 años a los angeles les salían unas alas blancas emplumadas en la espalda con las cuales podían viajar a un paraíso que se encontraba a varios kilometros hacia arriba de esta ciudad, en la superficie del barranco. Los hombres permanecían en esa tierra de sombras sin cambios notorios. Y a los demonios les salían alas negras de cartílagos y garras con las cuales cavaban para aislarse avergonzados a otra ciudad más oscura y aislada de la gente.En esta ciudad existía un hombre de 25 años que siempre se encontraba vestido con una chaqueta, la cual nunca se la sacaba en público. Ni siquiera frente a su novia. Cada vez que ellos salian juntos, miraban al cielo y veían pasar a un ser alado por el aire con destino al paraiso, su novia le decía:"Ya sé que no soy merecida de ese paraiso, pero al menos cuando estoy contigo, me siento externa a este infierno", y este hombre se ponía triste, pero disimulaba frente a ella. Pasaban la mayoría del tiempo juntos, y con el pasar del tiempo ella no podía entender como un ser tan pasivo y amable como él no fue bendecido con sus propias alas. Hasta que un día ella fue a verlo a su departamento, y el se encontraba durmiendo. Quiso despertarlo, pero con horror descubrió que las sábanas de su novio estaban manchadas en sangre. Se las levantó y descubrió que la sangre provenía de su espalda, más específicamente de dos pequeñas extensiones emplumadas que sobresalían de su espalda. Con el grito que ella emitió, el hombre se despertó y sintió frustración por saber que ella lo había descubierto. Ella comenzó a botar lágrimas y le gritó:"¡Estúpido, porque no aprovechaste tu única salida de este agujero! ¡Porque no te fuiste a donde merecías ir en vez de sufrir por no haber hecho nada! Y él, secándo las lágrimas de su novia le respondió:"Por esa misma razón es por la cual estoy acá, por no haber hecho nada. No hice nada para salvarte a ti ni a nadie, y por eso es que no merezco ese paraíso".
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