-Una persona como tu no entendería lo que siento.
-Pero no entiendo que te ocurre. Tu eres un magnate al igual que yo. ¿que paso con el hombre que me decía que eramos la potencia del país y que la demás gente no importaba?
-Ese hombre se ha ido, al = que todo lo pasado antes de la noche buena.
-Sigo sin entenderte Ernesto. ¿Porque todo este cambio?
-Es que esta noche buena, me di cuenta en la oficina de que todos mis empleados tenian planes para esa noche y yo como soy un hombre sin familia, pense de que sería la única persona que pasaría la noche solo. Entonces decidi dar una larga caminata por la ciudad, y en eso me encontre a un vagabundo disfrazado de San Nicolás que pedía limosnas. Me acerqué a él, y a pesar de vivir en la miseria el mantenía una sonrisa en el rostro que le envidiaba. El me dijo:"Feliz Navidad" con una simpatía con la cual nadie me había tratado en mucho tiempo. Quizás para sentirme bien conmigo mismo, saqué mi billetera y le regalé 10 mil pesos, pero el me los rechazó.
-¿Acaso me estas diciendo que un vagabundo t rechazó 10 mil pesos? pero que estúpido es.
-¡No lo vuelvas a llamar así!
-Esta bien, ¿pero acaso porque te rechazaron 10 mil pesos te has vuelto loco?
-No me he vuelto loco, de hecho ahora lo veo todo mas claro. Y todavía no termino de contarte todo.
Después de eso le pregunté si iba a pasar la noche acompañado y me dijo que no, pòrque él era huérfano y no tenía hermanos. Entonces le propuse que fueramos a mi mansión para que mi chef nos preparara una cena de primera, pero también me la rechazó.
Me di media vuelta indignado, pensando que nadie quería estar conmigo, pero no alcancé a dar dos pasos y escuché su voz que me decía:"Prefiería que usted me acompañara en el callejón que yo vivo, con las limosnas que recaudé hoy me alcanza para preparar unos cuantos pancitos para cada uno" Con esa frase fue que quedé atónito, no entendía que pasaba. En vez de tenerme envidia y odio como el resto de la gente, el humildemente rechazó todo el lujo que le ofrecí y además sacrificó parte de su misera ganancia para invitarme a comer.
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