domingo, agosto 20, 2006

El robot

Existió una vez un científico que creó un robot, lográndo darle ineligencia propia después de un sin fin de numerosos intentos fallidos. Era su orgullo, y por lo tanto, le enseñó todo el mundo humano y sus costumbres, como si fuera su propio hijo.
Con el pasar de los años el científico fue envejeciendo hasta quedar en cama, siendo cuidado por su propia creación. Pero esta a la vez quedó obsesionada con el mundo que había conocido, siendo tal la obsesión que quería transformarse en un hombre.
Empesó a examinar a la gente y al científico que seguía acostado casi sin moverse. Se construyó una familia para sentirse humano, pero el vacío lo mantenía con la desesperación. No se iba a sentir completo hasta lograr convertirse completamente. Logró crearse su propia piel, venas, y todo lo interno de un hombre. Logró poseer sensibilidad, y los sentidos que poseía el científico, llevándolos a un nivel inimaginable.
Pero a pesar de conseguir cada avance, el científico se reía de él, y no le decía nada.
Tanto llegó la ansiedad del robot, que un día levantó al científico de su cama con sus manos perfectas y le empezó a gritar deseseradamente, exigíendole el secreto de la vida. Pero el no decía nada.
El robot lo lanzó contra su cama, y con locura le empezó a hechar todos sus logros encima, indicándole que era mucho mejor que él, pero que aún así sentía un vacío interior. Lo levantó de nuevo y esta vez apretándolo firmemente en el aire diciéndole "¡dime que es lo que em hace falta para llenar este vacío!" . Y el científico con el poco aire que le quedaba, alzó su brazo y lo apoyó sobre el hombro del que alguna vez parecía una simple maquina, y con un aire de conformidad le dijo:"Bienvenido al mundo humano":

1 comentario:

Alucard dijo...

Está buenisimo Pablo, una mezclad el hombre bicentenario, me gustó harto...Quiero seguir leyendote po, así que sigue así